
Siempre se ha dicho, asegura el autor principal del estudio, Sergio Vañó, dermatólogo y coordinador de la Unidad de Tricología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que detrás de este trastorno hay un mecanismo inmonológico y de ahí que "ningún fármaco pudiera ser realmente efectivo". Estos pacientes experimentan cambios cicatriciales en la superficie alopécica y una vez se desarrollan las cicatrices, poco se puede hacer ya.
Sin embargo, después revisar la literatura científica y de analizar los casos de 355 pacientes, "la serie más grande del mundo" en este campo, Vañó y su equipo han observado que este tipo de alopecia "también tiene un origen hormonal, lo que significa que sí puede haber un tratamiento capaz de estabilizar la caída de cabello, como los antiandrógenos y los inhibidores hormonales".
Una buena noticia para aquellas mujeres y algunos hombres (el 5% de los afectados) que dan por perdida la posibilidad de detener una alopecia muy característica. Según la revisión, lo que ocurre en el 100% de los casos es una recesión progresiva de la línea de implantación frontotemporal y parietal. "Se inicia habitualmente de forma simétrica y bilateral, dando lugar a una banda de alopecia de entre 0,5 y 8 centímetros desde la línea de implantación primitiva". El curso de la alopecia es lento, "con cese espontáneo de la progresión después de varios años desde su inicio", argumenta el dermatólogo. No obstante, en algunos pacientes puede llegarse a la pérdida total de cabello del área frontoparietal, con un patrón de alopecia que se denomina 'de payaso'.
Más del 60% de los afectados describían además cambios cicatriciales en la superficie alopécica (cambio en la coloración de esta parte de la piel), presencia de pápulas perifoliculares (inflamación y rojeces) y alopecia en las cejas.
Algunos también señalan prurito (picores en el cuero cabelludo, 8%) y alopecia en las axilas (el 14,10%), que puede acompañarse de un descenso de la densidad de vello en otras localizaciones (pubis, extremidades, etc.).
http://www.elmundo.es/salud/2014/02/21/53073ed7ca4741ea638b4574.html
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